SALAMANCA, EL COFRE DE UN GRAN TESORO

SALAMANCA, EL COFRE DE UN GRAN TESORO




                                                                                                             Por Ninoshka Rosado Caquías


El fin de semana pasado, fue increíble. Pues tuve la oportunidad de ir al viaje que la Fundación organizó hacia Ávila y Salamanca, y créanme sobrepasó mis expectativas. Tanto Ávila como Salamanca me robaron el corazón, pero en Salamanca tuve la oportunidad de encontrar un gran tesoro, la Catedral de la Asunción de María. Un lugar majestuoso, un lugar que con tan solo estar ahí te hace sentir parte del tesoro que es. Esta catedral fue fundada por el obispo Jerónimo de Perigord y se construyó inicialmente reflejando el estilo gótico y románico del siglo XII al siglo XIV. Más adelante, en el siglo XVI al XVIII, se construyó una nueva parte de la catedral con un estilo muy diferente al de la Catedral Vieja. Estilos que fueron responsables de vestir la gran catedral, el estilo gótico tardío, renacentista y barroco. Realmente lo que la hace tan impresionante es esto, la mezcla de estilos tan pronunciados, los que literalmente te remontan al tiempo antiguo.

Ahora les cuento, desde que llegué a la puerta de la catedral estaba con la intriga de ¿Cómo será por dentro? Pero algo que me llamó mucho la atención, fue cuando el guía catedrático, Raúl Alonso Fernández nos informó sobre la presencia de la figura de un astronauta en la entrada a la catedral. Yo me dije inmediatamente, ¿Como es posible si en esa época ni tan siquiera el hombre había llegado a la luna? Los profetas le dicen. Pero mientras navegaba en mi discusión de pensamiento, fue entonces que Fernández aclaró que esa figura en la entrada de la catedral no estaba presente en un comienzo. Sino que se integró al diseño cuando la catedral estaba en proceso de restauración. Esto gracias al cantero Miguel Romero, el responsable de elegir esta figura para representar simbólicamente el siglo XX. Realmente es muy interesante cómo un solo detalle despierta en mí una inmensa curiosidad acerca de los detalles de la historia.


Continúo diciendo, que luego de eso entramos a la catedral y mis ojos se deslumbraron al ver tanta magnificencia estructural, tanto detalle, tanta altura, tanto esfuerzo, tantas cosas que ni podía imaginar que era posible hacerlo o verlo. En un momento determinado me dije: Wow, que gran talento ha puesto Dios en los hombres, Dios es nuestro más perfecto autor. Pero no solo estaba impresionada con lo que veía, sino, con lo que sentía. Fue una mezcla de emociones por la gran impresión que tuve al estar allí. Saber que en esos momentos podría estar no lo sé, leyendo un libro o escuchando música en mi habitación, pero no, tuve que estar en un lugar tan pero tan espectacular que sinceramente puedo decir que es una de las mejores experiencias que he tenido en mi vida. Caminar por esos pasillos, pisar suelo que está lleno de huellas del pasado, estar viendo lo que manos con tanta dedicación hicieron. Pero eso no fue todo, pues cuando íbamos de camino a la catedral vieja vi algo muy hermoso, una pareja se estaba casando allí. Y ay que doble emoción sentí, pues estaba en un lugar de gran historia, y al mismo tiempo en el inicio de una historia de amor ante Dios. Sin duda alguna, estar allí era como estar en medio un tesoro, un tesoro inigualable que merece ser encontrado. Es por esto que te invito a que algún día, solo algún día, puedas visitar la Catedral de Salamanca. Pues yo, descubrí mucho, pero tú, puedes descubrir aún más.
                                              
        







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