MI TIEMPO EN AUSTRIA
MI TIEMPO EN AUSTRIA
Por: Antonio Otero Vázquez
Durante
el fin de semana del 8 al 10 de noviembre nos encontrábamos en la hermosa
ciudad de Viena, Austria. Similar como me había pasado con el viaje hacia
Italia; al principio no e encontraba tan emocionado para ir. Pero ya esto era
por razones diferentes. La primera era que en Viena no hay muchos monumentos icónicos
los cuales hay que visitar, es decir, no tiene su propia “torre Eiffel” o su
propio “coliseo romano”; no tiene ningún monumento que atraiga las masas. Ahora
bien, tal vez la ciudad no tenga tantos monumentos enormes como los de Italia, Francia,
Reino Unido, entre otros, pero si tiene una estética que vale la pena visitar y
poder ver.

En
nuestro primer día, llegamos a la ciudad bastante tarde, aproximadamente a las
2 de la tarde, pero poco sabíamos que, en Viena para esta temporada comienza a
oscurecer a las 4 de la tarde. Algo que nos pareció sumamente interesante ya
que cuando eran las 7 de la noche, se sentía como si fueran las 11 de a noche.
Ya dicho eso, en el primer día tuvimos la oportunidad de visitar el museo de historia
natural de Viena. Museo que vale la pena visitar si algún día te encuentras por
los alrededores de la ciudad. Luego de eso, comenzamos a caminar y a caminar
hasta que finalmente cerramos el día llegando al hostal.
En
el segundo día, nos levantamos super temprano y rápido nos dirigimos hacia el Palacio
de Schönbrunn, el cual sin duda alguna es uno de los edificios más
impresionantes y hermosos de la ciudad. En el palacio tuvimos la oportunidad de
visitar sus jardines los cuales eran hermosos. Una vez terminamos de visitar el
palacio, no dirigimos hacia la catedral de St. Stephens. Cuando llegamos ahí,
todos nosotros nos encontrábamos en shock
al ver esa estructura tan enorme que parecía estar rascando el cielo. Luego de
eso nos decidimos en gastar el resto del día caminando por la ciudad sin rumbo
alguno. Algo que al principio parecía como mala idea, pero al fin nadie se arrepintió.
Ya que caminando sin rumbo por las calles de Viena nos permitió ver un sinnúmero
de edificios, parques y cosas que jamás pensábamos que íbamos a ver.

Como
siempre he dicho, la mejor parte de visitar estos lugares es que siempre voy
con las personas que me hacen sentir mejor. No importa a donde vayas en el
mundo, pero si no te rodeas con personas que te hagan pasar un tiempo que nunca
olvidaras, pues nunca será lo mismo.
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