La noche y la mañana Toledana por Ambar D.


LA NOCHE Y LA MAÑANA TOLEDANA

Escrito por: Ambar D. Lugo Rivera


 Buscaras en internet el nombre Toledo y a primera vista lo que encontraras es la descripción y los datos de una ciudad en España. La mayoría de los españoles la describirán como una ciudad del pasado, ya lejano e histórico, congelada en el presente. Pero para un extranjero, en mi caso una extranjera tropical caribeña, es una ciudad la cual me siento relacionada y a la misma vez apartada. Compartimos parte de la historia, compartimos el idioma, compartimos la religión, compartimos ciertas comidas, compartimos fiestas y costumbres. Pero existe algo en ese pueblo que lo identifica en el mundo y entre los mismos pueblos de España. Una de las distinciones más notable de Toledo son sus noches y sus mañanas.

 Debemos entender lo que es el clima tropical al clima templado. En mi caso, Puerto Rico cuenta con un clima tropical húmedo, esto debemos tenerlo en cuenta ya que en Toledo se yace un clima templado seco. Esto influye en nuestra percepción sensorial ya que en la Isla se siente el calor, que es mucho, o el frio, que es poco, con una fluidez caracterizada del agua que lo acompaña. La vida en las noches es acompañada del calor húmedo o del roció que refresca a todos los seres vivos. Dando paso a lo que son los coquíes, ranas endémicas de Puerto Rico, las cuales cantan durante todas las noches y en las madrugadas en toda la Isla. Con los coquíes están también centenares de grillos, múcaros y otros animales que pelean por quien se escucha más. Las noches en Puerto Rico, sean urbanas o rurales, son una orquesta. Pero ¿Por qué una descripción tan detallada de Puerto Rico cuando nuestro tema es Toledo? 

 

En Toledo, las noches reina el silencio a la hora de dormir. Cualquiera pensaría que es el mejor escenario para tener un placido sueño. Pero para una persona la cual escuchaba retumbares de sonidos al dormir es extraño, algo falta. Si existen en Toledo discotecas, bares, personas encargadas en la limpieza de los caminos; pero aun así se mantiene este ambiente de silencio. No decimos que es algo malo, para nada, es una buena práctica que mantiene la tranquilidad de la zona. La cual es mucho más agradable y segura en comparación con Puerto Rico donde debes estar siempre alerta de tus alrededores. Sin embargo, es algo que está prácticamente fuera de las costumbres, de lo que sentimos que es normal como puertorriqueños. Debemos también agregar el frio seco extraordinario para la piel tropical. Al llegar la noche, el frio y el silencio seco, nos sumergimos en sentimiento de incomodidad. Ya que para nuestro sueño necesitamos todo lo contrario; necesitamos calor, necesitamos sonidos y necesitamos el sentir del sereno en la atmosfera. 


 Podemos decir que la mañana puertorriqueña es más activa que la de Toledo. Ojo, más activa, no más productiva. Siempre me acompañará mi primera experiencia de la costumbre en Toledo y fue en el primer día de mi llegada. Al llegar con mi compañera nos quedamos en el Hotel Imperial dentro de la ciudad de Toledo. En la noche debo decir que no dormí para nada, a pesar de tener un cansancio mental y físico sumamente fuerte. Teniendo un cuarto donde reinaba un silencio sepulcral y no pude pegar un ojo hasta ya cerca la hora de despertar. En Puerto Rico empieza a amanecer desde las 5:00 a 6:00 de la mañana. Lo cual fue otro suceso de desorientación, ya que al levantarnos con la alarma a las 7:00 de la mañana sentíamos que habíamos despertado a las 3:00 de la madrugada con la oscuridad y la noche obvia afuera del hotel. Desde el hotel la ciudad estaba en calma, limpia, daba la sensación de ver una pintura más que una ciudad. Hasta que abrimos las ventanas, como las turistas que somos, y nos azotó el frio invernal devolviéndonos a la realidad. Aun así, nos lavamos y vestimos para lo que sería nuestro trayecto e itinerario para la Fundación Ortega Marañón; hay que recordar que para aquel entonces eran aproximadamente las 7:30 de la madrugada. Nuestro plan consistía en salir a las 8:00 de la mañana a desayunar para entonces regresar al hotel, recoger nuestras pertenencias y tomar un taxi que nos llevara el equipaje hacia la fundación aproximadamente a las 11:00 a 12:00 del día. Todo parecía perfectamente coordinado si no fuera por la gran diferencia de la ciudad de Toledo en lo que son las horas laborales. 


 Después de un viaje de más de 12 horas entre el aeropuerto, el bus, la estación de trenes y taxis, era muy claro que estábamos en necesidad de un buen desayuno. Otro detalle como extrajera es que en mi Isla estoy acostumbrada a desayunar en gran cantidad a las horas de 5:00 a 8:00 de la mañana a más tardar. Así que fue otro gran choque cuando partimos a las 8:00 de la mañana, hambrientas y con sueño, para encontrar absolutamente todo cerrado.

 Al principio no nos percatamos de la estupidez de nuestra salida, ya que como niñas jugábamos con nuestro aliento al percatarnos que por el frio era muy notable. Luego cuando llegamos al Burger King, el cual en Puerto Rico esta abierto 24 horas al día, caímos en cuenta que no habría lugar en donde estar. Nos dirigimos rápidamente al hotel ya que nos mataba el frio de la mañana. Ya cuando eran aproximadamente las 9:30 de la mañana y de asegurarnos con Googles maps y por las ventanas de que los lugares estaban abriendo salimos de nuevo para terminar en una pequeña cafetería que ofrecía desayunos. Debo decir que fue una de las experiencias mas placenteras al poder comer mi desayuno al fin. Los dueños del local fueron muy amables y nos explicaron cómo era las horas laborales de la ciudad. Ya con el estomago lleno, pudimos dar un pequeño paseo de camino al hotel, observando como poco el sol cada vez entraba más y la vida en la ciudad iba despertando también. No creo que sea una experiencia muy interesante para muchos. Pero para mi lo fue, una puertorriqueña que jamás a viajado en su vida, las primeras impresiones son inolvidables. Toledo ha sido una ciudad que solo he visto en películas, libros de historia y la internet. Una ciudad de arquitectura medieval, muy poblana, en calma. En Puerto Rico, que tenemos mucha descendencia española jamás había mostrado algo así. En la capital de San Juan, de parecerse a un lugar, sería a Madrid, la cual es una ciudad muy diferente a Toledo ya que esta siempre despierta y activa. Aun así, estoy feliz de estar en Toledo, porque que llegue mis perspectivas de las cosas ha cambiado de forma drástica y estoy segura que continuaran cambiando con cada día que pase. 

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